El coronavirus a nivel mundial ha sido considerada como un problema de grandes magnitudes, ya que no solo afecta la salud de la población, sino que afecto la economía en general a niveles aún incalculables. Frente a lo cual muchos países no estaban preparados, Ecuador fue uno de ellos, sin lugar a dudas, esta enfermedad a teniendo repercusiones insostenibles, las variantes, cada vez más agresivas del virus nos someten a pruebas en muchos casos insospechadas, sin saber, si las vacunas van a surtir el efecto esperado en la sociedad.
El fenómeno ha repercutido de tal forma, que, sin habernos dado cuenta, hemos cambiado nuestro estilo de vida, en todos los aspectos que delimitan nuestro diario convivir.
Ecuador no estuvo preparado, prácticamente nos tomó desprevenido y la economía no presentaba las mejores condiciones de estabilidad, por lo que no pudo, ni podrá enfrentar la crisis de forma rápida, este golpe nos afectará por mucho tiempo, antes de volver a nuestra normalidad. Claro está, que no solo es culpa del Covid, otros factores también contribuyeron.
Todos estos factores han afectado a los ciudadanos ecuatorianos, que ven cada día más lejana su recuperación económica, pero el problema nos solo se limita al campo económico, también se involucra el campo psicológico, generando problemas críticos para la sociedad, una sociedad sin empleo, con hambre, descontento social, frustración, enojo y perdida de iniciativa, tendrá la capacidad para salir adelante.
El problema se ahonda, ya que muchos padres se sumaron al desempleo, lo que influye no solo en la persona que lo experimenta, sino que afecta a todo su entorno familiar, pudiendo conducir a problemas aún más grabes que afecten la salud mental y física de los mismos, con presencia de episodios psicológicos de desesperación emocional, desequilibrio y hasta suicidio.
Pablo Ortiz Muñoz
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