“…Ya no se puede seguir soportando tantas injusticias que se hilan, deshilan y vuelven a hilar, contra los jubilados. La atención a la salud adolece de grandes problemas; casi siempre es maltratado, irrespetado y menospreciado; y, sobre todo y, ante todo, sus pensiones- perversamente- no han sido revisadas e incrementadas por años…”
Así se expresaba un ciudadano, en una reunión de un grupo de retirados. Seguro que estaba indignado y decepcionado.
¿Qué pensar de todo esto? Creo que, en el trasfondo de las palabras pronunciadas por el personaje de esta corta historia, se asecha una innegable realidad que indigna, especialmente en lo que respecta a la ilegal e inconstitucional necedad de no revisar dichos pagos anualmente, lo que ha ocasionado que los ingresos de dichas personas se congelen y no estén acordes con el costo de la canasta familiar.
No protestar y no condenar esta actitud seria fomentar la inequidad y convertirnos de algún modo, en cómplices.
Por eso, con prudencia, pundonor y coraje, pienso hay que exigir que el gobierno rompa el silencio sobre el tema y restituya el aporte estatal del 40% por pensiones jubilares; y, por supuesto, derogue aquella irracional y abusiva norma que se dictó en el Gobierno de Correa, a través de la cual, mañosamente, se establece que solo se podrá alzar la pensión a los jubilados, con base a los niveles de inflación. Solo así se podrá respetar el derecho a la igualdad de los ecuatorianos, ya que no es justo que solo se mejore el salario de los empleados y trabajadores, discriminando a los jubilados.
Señor presidente: En sus manos está la solución de este problema. No puede dar la espalda en un momento tan duro y despiadado que viven los jubilados, ya que sus actuales pensiones no les alcanza para casi nada.
Jaime A. Guzmán R.
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