Los aldeanos vanidosos

En un clásico texto, José Martí inicia diciendo que “cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal (…)”. En un breve ejercicio, por un momento cambiemos ‘alcalde’ por ‘presidente’, y veremos que la realidad del tiempo en que fue escrita la cita inicial, poco ha cambiado.

Hay quienes hoy, siguen dando por bueno el orden universal, con tal de quedar con el cargo que sueñan o que han deseado por simple vanidad o pretensión; o con tal de mortificar al rival. Hay quienes dan por bueno el orden establecido, solo porque a ellos les es funcional, rentable, lucrativo, y bueno. Quizá, son los mismos que miran en los pobres un problema, en los desempleados una oportunidad, y en los ciudadanos una categoría innecesaria. Quieren hacer de la sociedad un cúmulo de sujetos arrojados al mundo sin la posibilidad de soñar con días mejores, sin tener medios necesarios para reproducir su vida de manera digna.

Pocas líneas más adelante, el mismo Martí dice que “estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada (…) las armas del juicio, que vencen a las otras”. Las armas de la guerra, del odio o el desprecio, las que apelan a lo peor de la condición humana, no pueden nunca igualar a las de la razón, la coherencia o la sensatez. Hagamos de nuestros días de disputa política, unos días de disputa de las ideas. Puede costarnos un poco, pero hagamos el esfuerzo. El país no aguanta más odio, más ceguera.

Pablo Vivanco Ordóñez

pablojvivanco@gmail.com

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