Hemos iniciado un nuevo año, cargados de esperanza, ilusiones, desafíos y anhelos. Las personas siempre necesitamos un recambio, y esta es la oportunidad para dejar lo que nos hace daño y pensar en que el futuro será mejor. Depende de nosotros trazar los caminos y establecer lo prioritario, tenemos tres opciones, quedarnos en el pasado, vivir el presente o planificar el futuro, pienso que las dos últimas deben estar en la escala más alta para el 2022.
Este año debe ser el comienzo de la transformación social, la pandemia nos ha enseñado mucho y estamos aún a tiempo de hacer cosas diferentes. Por ejemplo, en la ciudad de Loja necesitamos de manera urgente pensar en comunidad, esto significa diseñar un nuevo plan de movilidad urbana, priorizar al peatón sobre el vehículo, deberíamos apropiarnos de los espacios públicos, recuperar los ríos, debemos ser entes activos en la disminución del uso de energías fósiles. Recordemos que, para ser parte del cambio, hay que vivir como parte de la solución, comprar más a tu vecino o en las ferias libres, comprar más productos de temporada y además que sean producidos en la localidad. Recuerda que la disminución de la huella de carbono de la que tanto hablamos también depende de ti. Esto significa menos uso de vehículo a gasolina, comprar más al productor local y menos al extranjero, ir al mercado local y más cercano, comprar orgánico, entre otras opciones similares.
Estas son algunas de las acciones que podemos hacer nosotros en el día a día, y hay muchas más, solo depende de comprenderlas y hacerlas algunas y otras exigir que quienes están a cargo de la administración de turno las realicen. En una ciudad pequeña como Loja, se puede realizar aquello si todos nos educamos y definimos una hoja de ruta planificada, es momento de actuar, pero necesitamos de todos.
Leonardo Izquierdo Montoya
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