Loja y la degradación de la política: del proyecto social al espectáculo

La moda, el presupuesto y el morbo se han convertido en la sazón de un plato agridulce que degustamos ininterrumpidamente en la política actual; una práctica recalcitrante que supera las fronteras de la ignominia. Se ha desdibujado así el concepto de política profundizado por Wayne Parsons (2013) como un asunto de racionalidad volcado a comprender la problemática de una localidad y estructurar sus soluciones, o lo expuesto por Harold Lasswell (1951) sobre cómo estos argumentos impactan tanto en la vida organizada como en la privada. Incluso la propia Real Academia Española la define, en su vertiente sustantiva, como el arte y la doctrina para regir los asuntos públicos: el horizonte hacia donde nos dirigimos.

Pero, ¿qué es la política en Loja? Es el desencanto originado desde los propios órganos de control y sus formas opacas de participación, que minan la transparencia y desfiguran los procesos democráticos. Es la fallida intervención de los partidos políticos, organismos llamados a reconfigurar la directriz del país desde lo macro hasta la administración territorial mínima, pero que hoy operan como meros vehículos de alquiler —una suerte de Airbnb electoral previo pago y bajo acuerdos personalísimos entre interesados—, relegando el beneficio a la sociedad. Son, finalmente, los personajes miopes por egocentrismo y sordos ante el reclamo de una ciudadanía exhausta; actores enfocados en el insulto, la herida y la descalificación del oponente, que omiten lo urgente: debatir un proyecto integral y articulado para una Loja que vive a cuentagotas, cuyos latidos aún dependen del cordón umbilical de una sociedad cohesionada por principios, y no de quienes hacen de la política su presunta magnificencia.

La sapiencia del pueblo radica en desterrar estos fallos de la matriz. ¿Cómo lograrlo? Dejando de consumir el espectáculo, arrinconando el morbo y protagonizando un cambio paradigmático que nos devuelva a lo que siempre nos hizo grandes: el acervo de la cultura, el arte y la educación altiva. Es momento de seleccionar al proponente idóneo, juzgando su actuar bajo el verdadero concepto de la política.

Paúl Cueva Luzuriaga

paulscueva@hotmail.com

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