Comienza un año preelectoral y empiezan a barajarse un sin número de nombres de ciudadanos que participarán en todo su derecho de los próximos comicios electorales. Y es que esto se ha vuelto una constante previo a cada elección.
En ese momento es cuando la discusión del electorado empieza a girar en torno al nombre, edad, idoneidad o posición ideológica de los candidatos, y no en identificar aquel liderazgo con perfil moral, profesional, experiencia y vocación de servicio que apadrine un proyecto con visión futurista de ciudad.
Un proyecto de ciudad que no puede embanderarse bajo una sola línea política, ni caiga en el individualismo de ciertos intereses personales. Y es que Loja necesita un proyecto de ciudad a futuro, donde se hable de automatizar una institución que cuenta con más de 3500 funcionarios. Un proyecto que aborde la cultura desde un concepto que busque cambiar el futuro de nuestra ciudad a través de principios y valores. Proyecto que dignifique el trabajo de los vendedores ambulantes sin alterar el orden de una ciudad. En el que se encuentren estrategias que atraigan industrias ‘industrializantes’ que permitan a sus ciudadanos dejar de lado esa dependencia del sector público. Necesitamos de un proyecto de ciudad a futuro, donde las discusiones importantes sean en torno a las que se hacen en el resto del mundo: innovación, resiliencia, sostenibilidad, cambio climático, ciudades digitales y más verdes, en lugar de que el debate sea generado por intereses políticos o inventados por medios de comunicación.
Loja necesita urgentemente ese proyecto bajo un liderazgo político y un equipo de trabajo que sepa escuchar, sumar y multiplicar para forjar un mejor futuro para todos, todas y «todes».
Andrés Sigcho
andres_575@hotmail.com