Loja: La dignidad ciudadana y el espejismo del político

Es innegable, el ser humano es político por naturaleza. Nuestra inteligencia y voluntad nos impulsan a convivir, debatir y asociarnos en la búsqueda continua del bien común. Sin embargo, en Loja, este fin noble se ha visto empañado cuando se acerca un proceso electoral. Durante décadas, tanto políticos curtidos como nuevos rostros han perpetuado mecanismos de persuasión tramposos diseñados para cooptar votos en vez de ganar voluntades comprometidas.

Por ello, es importante conceptualizar a aquel político verdadero, quien siempre representará los intereses de la población con ética, mesura y liderazgo. Siendo su deber no únicamente ganar la elección, sino materializar las promesas que solventarán los problemas estructurales, económicos, sociales y ambientales. No obstante, la realidad actual muestra un sesgo alarmante en razón de que la política se ha reducido a un marketing digital engañoso. Se vende «el oro y el moro» a través de filtros audiovisuales, disfrazando a candidatos de benefactores con la finalidad de captar a los sectores más vulnerables y a una juventud que aún no madura su criterio frente a la política.

Pero, ¿Cómo desenmascarar este circo?, solo con una sociedad activa dueña de su futuro, se podrá arrebatar el protagonismo a las estructuras engañosas que con dinero y encuestas tratan de manipularla, retomando lo esencial del político que es su conocimiento y moral. Es imperativo generar escenarios como debates y foros ciudadanos donde los postulantes se despojen de sus libretos prediseñados, permitiendo una participación activa de la sociedad y filtrar para eliminar a quienes carecen de propuestas técnicas y políticas públicas reales.

Si no exigimos esta transformación, seguiremos eligiendo administradores incapaces de resolver problemas estructurales. Es momento de contar con un político reformista que proyecte desarrollo y crecimiento para Loja, sin caer en la demagogia ni en el autoritarismo. La ciudadanía lojana debe tomar rienda y exigir una política a la altura de su dignidad.

Paúl Cueva Luzuriaga

paulscueva@hotmail.com

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