Lecciones del paro

La grave crisis económica, política y social por la que atraviesa el Ecuador, con las dramáticas consecuencias del paro nacional de los sectores indígenas, dejó millones en pérdidas económicas, víctimas mortales, personas heridas, daños a los bienes públicos y  la propiedad privada y una sociedad  dividida y polarizada, cuya reconciliación y unidad que  necesitamos para  que el país despegue  hacia su desarrollo integral.

Vivimos un ciclo histórico, marcado por la violencia que fue la constante entre la agresión y la represión en 18 días de paro, que puso en vilo nuestra endeble democracia. Ahora empieza la apertura de una nueva etapa llena de incertidumbres, porque de no hacerse rectificaciones en las políticas de Estado y no cumplirse los acuerdos al que llegaron las partes, podría sobrevenir una serie de hechos tanto o más graves de los que vivimos.

Las inquietudes en torno al futuro de la patria requieren soluciones urgentes: salud, educación, empleo, vialidad, atención a grupos vulnerables. La mayor parte de las instituciones emanadas de la Constitución de 2008 que reemplazó a la Constitución de 1998, y del ordenamiento social que propició, se muestran claramente incapaces para hacer frente a los desafíos actuales y del futuro inmediato, por lo que se debe dictar una nueva Carta Magna, y reestructurar en forma total   de nuestras leyes para tener una justicia eficaz.

 El paro nacional, se fraguó en las insatisfacciones de los ciudadanos, porque el Gobierno no atendió sus demandas y poco o nada se hizo para frenar la corrupción, el narcotráfico y la inseguridad social en el marco de una ruptura generacional.

Aspiramos   que el Gobierno rectifique errores sin desatender el clamor popular que exige control de precios, pesas y medidas, para que los especuladores de los productos de primera necesidad no abusen de sus usuarios en el día a día.

Luis Muñoz Muñoz

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