El expresidente, Lenin Moreno, dejó la presidencia con una aceptación del 9%, muy alejada del 77% que alcanzó en el año 2017 (cifras de CEDATOS), sin embargo, manifestó que le deja al presidente Guillermo Lasso un país en “mejores condiciones” de las que él recibió.
Es amplio el campo que se debe analizar para verificar esta afirmación, no obstante, se puede recurrir a los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) para enfocarse en al menos dos sectores, considerados como prioritarios por la población ecuatoriana: el empleo y la pobreza.
En marzo de 2017, la tasa de desempleo fue del 4,4% y la de empleo inadecuado 57%, las cuales, para marzo de 2021 aumentaron al 5,5% y 59,6% respectivamente, es decir, que hoy aproximadamente 347.000 personas tienen peores condiciones laborales que las que tenían en el año 2017.
La pobreza monetaria a diciembre de 2017 fue del 21,5% y la pobreza multidimensional 34,6%, estas cifras para diciembre de 2020 subieron al 32,4% y al 40,2% respectivamente, por lo que, hoy se encuentran en situación de pobreza más de dos millones de personas que no eran pobres por ingresos y más de un millón que no eran pobres multidimensionales en 2017.
Es claro, que al menos en cuanto a condiciones laborales y pobreza, Lasso no recibe un país en “mejores condiciones”. Más bien recibe un país con graves problemas económicos y sociales, que se profundizaron con la crisis sanitaria. Es precisamente la pandemia, el principal problema a combatir para alcanzar la reactivación económica del país, pero complementado con políticas públicas en todas las dimensiones de la economía.
Diego García Vélez
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