Las vacas y los antivacunas

En el mundo vivimos más de siete mil millones de personas, es decir, 7 mil millones de formas distintas de ver el mundo. En este mundo extraño hay personas que aún creen que la tierra es plana, otros piensan que Elvis todavía vive, otros no quieren comer carne y otros, los más peligrosos, se declaran antivacunas.

Cuando Edwar Jenner en 1796 desarrolló la primera vacuna contra la viruela, a partir de material biológico obtenido de las vacas, de ahí el nombre de vacuna (proveniente del vacuno), no solo salvó a Europa de una epidemia devastadora, sino, que le dio al mundo la oportunidad de contar con uno de los mayores avances contra las enfermedades.

Tan enorme descubrimiento permitió incrementar la esperanza de vida de la especie humana, que para aquel entonces no superaba los 30 años de vida, hasta llegar a 78 años en la actualidad, e incluso 82 años en el primer mundo.

Toda la evidencia científica respalda lo que acabo de enunciar, incluso, la ciencia ha probado hasta el cansancio la efectividad de la vacunación en el control de muchas enfermedades, entonces; ¿qué lleva a ciertas personas a rechazar la vacunación?, porqué un grupo de personas se preocupan tanto de los “efectos secundarios” de las vacunas, que son mínimos y no de la magnitud de problemas que ocasionaría padecer la enfermedad.

No vacunar a un niño no solo lo perjudica a él, perjudica a todo su entorno, puesto que necesitamos una inmunidad en masa, sólida, que impida la propagación de la pandemia a través del aparecimiento de nuevas variantes del virus.

Finalmente, es importante señalar, que la vacunación brinda elevados niveles de protección, pero no llega al cien por ciento de efectividad, no tanto por fallas en su diseño, sino, por que los individuos respondemos en forma diferente a ella, ya que la capacidad de respuesta del sistema inmunitario varia de persona a persona, no hay conspiración más grande que no vacunase.

Fredy Cueva Castillo

chazo1970@hotmail.com