Existe preocupación por el continuo aumento de casos de viruela del mono en varios países del mundo, en donde la enfermedad no era común o no generaba alarma; al igual que el SARS-COV 2, la viruela símica es causada por un virus que se transmite de animal a humano y luego de un proceso de mutación, de persona a persona. Cuando la persona enferma entra en contacto directo mediante líquidos corporales, objetos contaminados o lesiones, se produce el contagio.
Es evidente que el mundo está cambiando, la invasión antrópica hacia nuevos hábitats, el tráfico de especies y el concomitante acercamiento del humano con especies animales con las que antes no interactuaba, está generando que las enfermedades por zoonosis sean más comunes; la problemática se acentúa cuando por, el cambio climático y la deforestación se viabiliza el desarrollo y expansión de vectores (animales) portadores de enfermedades.
La brucelosis, la toxoplasmosis, la rabia, el Covid 19 y la viruela del mono son enfermedades zoonóticas, nada nuevas, pero con potencial biológico para provocar epidemias o incluso pandemias; es por ello que los Estados, obligatoriamente deben prever acciones de cuidado de la población, pero más que cualquier medida de salud pública se debe controlar exhaustivamente y prohibir rotundamente el consumo de especies animales silvestres.
En este nuevo mundo el autocuidado, la prevención, pero sobre todo el pensar en el bien común, será determinante para la supervivencia de la especie humana.
Benjamín Ludeña
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