La violencia enmudece al diálogo

La verdad que en el mundo y, específicamente en nuestro país, se viven momentos bastante complicados cuando la violencia, expresada de diferentes maneras, está liquidando a la razón que es la esencia del ser humano. Por doquier observamos conflictos que, sin pudor alguno, acaban con la vida de las personas: guerras, conflictos armados generados por bandadas delictivas que buscan protagonismo en el negocio ilícito de drogas, sicariatos y crímenes por doquier.
Entonces nos preguntamos: en dónde está la racionalidad del ser humano para solucionar las diferencias a través del diálogo, procedimiento de alta valía en todos los ámbitos y que genera, por razones obvias, controversias que, a su vez, concluyen en consensos que son la respuesta a la sensatez y sentido común y, en consecuencia, a una vida en armonía, que tanto necesita nuestra sociedad.
Y la preocupación, que deviene de lo que ocurre en el país, con una ola de criminalidad sin precedentes, empieza a tomar cuerpo en nuestra ciudad y provincia, pues, en lo que va del año 2023, tenemos que lamentar ya cinco muertes violentas: dos en Catamayo, posiblemente por asuntos de drogas o ajuste de cuentas; y, tres en nuestra ciudad, uno de ellos, en el Mercado Gran Colombia, a vista y espanto de muchas personas que vieron como dos ciudadanos, por asuntos de dinero, se enfrascaron en ruda riña armada con arma blanca, falleciendo uno de ellos. Y, el último, en la vía a Catamayo, de un conductor contratado para una carrera que fue asesinado en medio camino.
Es necesario, entonces, que, desde las aulas estudiantiles, cualquiera sea su nivel de estudios, los maestros, sicólogos y orientadores, aparte de cumplir con la parte académica los primeros, incluyan dentro de sus actividades cotidianas, espacios para cultivar una cultura de paz y respeto, pregonando la importancia del diálogo como procedimiento idóneo que forje una sociedad tranquila que disfrute vivir en armonía. No queremos que la irracional violencia, atente contra el valor que el diálogo ha tenido en todos los tiempos.

Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com

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