Ecuador se está debatiendo a muerte, luchando contra una pandemia, y ahí está la otra pandemia de la politiquería y la corrupción. Estos últimos son dos ingredientes nocivos que provocan la desafección de la sociedad contra lo que en realidad es política, pues confunden a muchos ciudadanos de que la única manera de ejercer altas dignidades de servicio, es el robo, y la ambición. Un ejemplo claro es la compra de conciencia, que lo hacen con falsas promesas y con dinero del mismo pueblo, sin escrúpulos ni respeto humano.
La politiquería es una maña que permite usar la política con habilidad y astucia como un medio eficaz para engañar a las personas hasta conseguir el poder. En pocas palabras, es la manera más sucia de hacer política, pues irrita y asesina profundamente el hambre de libertad de un pueblo.
La mentira es un culto para la politiquería, ya que va hacia adelante y hacia atrás a conveniencia, no tiene palabra ni moral propia, mucho menos empatía con el pueblo. Para ser más claro, es una sanguijuela pegada que se alimenta de la vida y del cuerpo de una patria, y que tiene como único propósito, sacar provecho económico y político de cualquier crisis. La politiquería es también la enfermedad del modelo socialista que degenera el oficio de hacer política.
¿Vas a permitir que corruptos, ignorantes, oportunistas y demagogos destrocen lo poco decente que queda?
¡No se queden callados, luchen por la libertad!
Jean Santiago Medina Romero
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