La ley que se quedó en el papel

La gente que vive en el lindero sur de la patria, particularmente en los cantones de Macará, Zapotillo, Espíndola, Calvas y Sozoranga, comienza hacer público su reclamo por la falta de aplicación de la Ley Orgánica de Desarrollo Fronterizo, la misma que siendo aprobada por la Asamblea Nacional en mayo de 2018 se ha quedado en el papel, por el descuido de las autoridades lojanas que siguen prefiriendo el olvido y la postergación.

Una lectura de la citada ley advierte garantías, incentivos, beneficios y estímulos para el desarrollo socioeconómico de los cantones y parroquias ubicadas en una franja de 40 km desde el límite internacional. Asimismo, exige deberes y responsabilidades del Gobierno Central, de los gobiernos descentralizados, como el consejo provincial, municipios y juntas parroquiales que en sus presupuestos deben preferir el apoyo económico que manda y exige la normativa.

Han transcurrido tres años desde la promulgación de la Ley de Desarrollo Fronterizo y dudamos la existencia del reglamento respectivo para su aplicación. Lo que demuestra falta de compromiso y morosidad con los pueblos del cordón fronterizo, cuya gente sigue cesteando sus sueños al arrimo de su esperanza y de pie como garantía irrestricta de la soberanía nacional.

En respuesta a esta terca realidad conviene que el flamante gobernador, representante del “gobierno del encuentro”, se encuentre con los ciudadanos de la frontera, con el prefecto y los asambleístas lojanos, para sacar del archivo dicha ley, revisarla y plantear reformas, como la de ampliar la extensión del beneficio, que hoy es solo para los pueblos que se encuentran a 40 km del límite con el Perú.

No es justo que sigamos abusando del vicio mayor de los lojanos, la conformidad.

Adolfo Coronel Illescas

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