La bestia contra Cuba, de nuevo

«“Te bloqueo, te impido comerciar, castigo a quien te hable, a quien te visite, a quien te mande ayuda humanitaria… y al final te apago la luz. (…) Esto es colonialismo gore. Es una vergüenza estar viviéndolo”». David Bak Geler.

Circula por ahí un video de niñas y niños cubanos cantando a oscuras la canción de Silvio Rodríguez:

Me acosa el carapálida norteño por el sur el este y el oeste, por cada latitud,

me acosa el carapálida que ha dividido el sol

en hora de metralla y en hora de dolor.

La tierra me quiere arrebatar

el agua me quiere arrebatar

el aire me quiere arrebatar

y solo fuego, y solo fuego voy a dar

Yo soy mi tierra, mi aire, mi agua, mi fuego.

Se escuchan argumentos que no se comprenden: ¿Qué va a hacer el gobierno de La Habana para dar soluciones a su población? Genios, sobre Cuba la bestia mantiene un bloqueo de seis décadas; no puede comercializar sus productos ni tampoco recibirlos. Limita totalmente su capacidad de comercio y de importar insumos básicos.

Es como el niño en la escuela al que todos le pegan y todavía vas y le preguntas por qué no se defiende. O es como exigirle a alguien que corra mientras le atan los pies, y luego culparlo por no llegar.

“¿Pero por qué Cuba no tiene más petróleo?”, se preguntan periodistas desde países a los que han prohibido vender petróleo a Cuba.

El pueblo cubano está siendo bombardeado con asedio y hambre. Ahora mismo, cientos de mujeres estaban dando a luz en centros médicos sin energía, sin luz. El pueblo cubano, acostumbrado a sus sistemas de protección institucional y comunitario cuando llegan huracanes y catástrofes, se organiza, se cuida y comparte en la escasez, pero hay una fuerza brutal que quiere acabar no con el régimen, sino con la idea de que sí existe un lugar en el mundo donde se puede vivir sin pisar en el cuello a nadie.

«En una entrevista realizada para la revista Rolling Stone (publicada en octubre de 2025), el genial trovador cubano dejó una pieza icónica: «Las revoluciones no son perfectas, son necesarias. Quienes las hacen son seres humanos como tú y como yo, que no son perfectos; entonces, en una zona de la revolución, tú ves que ocurren maravillas y en otra están haciendo disparates»». La solidaridad con ese pueblo es imprescindible.

Ernesto Alvear Sarmiento

ealvear1977@gmail.com

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