Hace 60 años la acuacultura en nuestro país no pasaba de ser una ilusión de aquellos que todo los critican. Pero sin duda, la visión empresarial y la lucha inquebrantable de algunos ecuatorianos progresistas rompió ese paradigma, hasta convertirla en uno de los pilares en que se sustenta la economía nacional.
Desde que la actividad tomo impulso unos 40 años atrás, el trabajo ha sido contante a pesar de los obstáculos, los problemas derivados de la misma actividad y la falta de apoyo. Factores que sin duda impulsaron la actividad, hasta llevarla a los niveles que en la actualidad mantiene, hablando de la producción camaronera en concreto.
El promotor de este reconocimiento, sin titubear, ha sido el sector privado, el cual ha jugado un papel trascendental, poniendo de manifiesto que ante las adversidades la constancia es importante para lograr los grandes objetivos, sin olvidar, que el desarrollo de cualquier actividad agropecuaria se puede conseguir solo a través de la investigación científica, el plus tecnológico y la determinación para invertir.
Producir un millón de toneladas de camarón, convierte al país en el primero en alcanzar esta meta y en el primer productor del crustáceo a nivel mundial en el 2021. Aún, sobre países con un alto desarrollo económico y tecnológico, como: China, India y EEUU.
El asunto no es tan simple, detrás de todo logro hay una gran industria, en cada componente de la cadena productiva, recursos humanos, incorporación tecnología, mejoramiento genético, manejo de dietas, estudios y posicionamiento en mercados, inversión, etc. Como especialista en la materia, me llena de alegría este logro, que le represento al país cerca de USD 4000 millones de ingresos y la generación de 250000 plazas de trabajo, directas e indirectas. ¡Qué esperan nuestros políticos para seguir el ejemplo!
Pablo Ortiz Muñoz
acuapablo1@hotmail.com