Parafraseando a Edmond Cahn, cuando intentamos describir la majestad de la justicia, solemos decir: para conocerla hay que haber sufrido una injusticia… y quien la comete debe espiar su falta. Una verdad que no está ajena a la realidad de todos, pero es más grave en nuestro país, puesto que la justicia no depende únicamente de esta ecuación, sino que intervienen otros factores como el narcotráfico y el crimen organizado.
Pero en el ámbito científico y con la finalidad de ilustrar de mejor manera el significado de justicia, es fundamental seguir un método de investigación activa, como lo propuso en su momento Platón, quien destacó que: […] “el método dialéctico es el único por el que puede llegarse de una manera sistemática a conocer la esencia de cada cosa.” […] A nuestro sistema de justicia le hace bien volver a sus raíces, a su esencia, a su autonomía conceptual que hoy carece de identidad y certidumbre.
En el siglo XX se incorpora la doctrina que asimila la Justicia al Derecho como valores superiores del ordenamiento legal. Esta doctrina fue magistralmente interpretada por el Maestro Couture quien, en su Decálogo del Abogado, cuarto postulado dice: […] “Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la justicia, lucha por la justicia.” […] Precisamente esto es lo que actualmente viene realizando el Consejo de la Judicatura, liderado por la Dra. Solanda Goyes quien promovió la Resolución que daría paso al Reglamento de Evaluación de todos los servidores de la Función Judicial. Evaluación necesaria, postergada por conveniencia de aquellos que hicieron de la justicia un redil más de su delincuencia organizada.
Si queremos que la justicia salga de la terapia intensiva a la que la sometieron, es fundamental que todos los operadores de justicia, incluidos los profesionales del Derecho en libre ejercicio, hagamos esta evaluación con responsabilidad; que nuestros códigos deontológicos se reafirmen y se conviertan en el norte de nuestro diario navegar. Si deseamos alcanzar el ideal de lo justo y lo equitativo, la virtud deberá orientar a todos para proveer justicia en aplicación estricta de la Ley; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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