Mientras el presidente Lasso trata de encausarse bajo su estrategia, para reafirmarse y culminar su período de gobierno.
Puede ser su planeamiento, bueno, malo, mediocre, de acomodo, como se lo quiera ver; la oposición lo hace observar sus errores, y sus más ardientes detractores lo fustigan enérgicamente, voces que van perdiendo fuerza y se mezclan con el cotidiano vivir. Casi todos sus detractores son gente que no tienen ni la moral, ni la ética y viven hasta el cuello de procesos judiciales que no son quienes para reprochar algo.
Pero los hay que antes que llegue al poder combatieron con él, de los que el presidente Lasso se ha olvidado, hasta los desconoce cuando de manera mesurada lo hacen reflexionar las cosas, y ahora andan en veredas diferentes.
Se le recuerda al presidente Lasso que los mismos que le dan esa tranquilidad que tiene, son los mismos que cuando se hunde el barco son los primeros en dar la espalda, no huyen porque siempre están ahí.
No tenga miedo a llamar a una constituyente, cambie esa Constitución, ¿por qué se aferra a dirigirnos con una Constitución llena de enmiendas y adoctrinamiento?, ¿por qué solo la consulta?
El correísmo que es el brazo político de la delincuencia organizada que tiene en zozobra a este país, peor aún, cuando se manifiesta que a los financistas de estos en su mayoría narcotraficantes los van a extraditar y será una pregunta de su consulta. La gente de estos criminales en las calles y cárceles, nos saquean, nos roban, nos matan y apuntan con un solo dedo a quien dicen que es el culpable y para que no haya inestabilidad nos “indican el camino”.
Este país con la decadencia que vivimos por una década para el olvido y lo convulsionado que lo tienen por los que “quieren volver” y “vienen por más” de seguro pasará un medio siglo para tener otra realidad.
Presidente Lasso, empecemos.
Ricardo Guamán Araujo
Twitter: @EMDLS