Honores a la Bandera

Cada vez que vemos izado el emblema nacional, con sus tres emblemáticos colores, en nuestro ser renace el sentimiento de civismo, porque valoramos la esencia patriótica de este genuino símbolo de nuestra ecuatorianidad.

La historia, nuestra aliada para rememorar los pasajes más significativos de la patria, nos recuerda que el 26 de septiembre de 1860, el doctor Gabriel García Moreno adopta el tricolor Gran Colombiano; y Eloy Alfaro, el 7 de noviembre de 1900, autentica y nacionaliza nuestra bandera con los colores amarillo, azul y rojo en franjas horizontales, con doble de ancho para el primer color, y su uso oficial con el Escudo de Armas en el centro del Pabellón. Posteriormente, desde 1955 se estableció el 26 de septiembre como Día de la Bandera Nacional.

Ayer, nuestra bandera estuvo de fiesta y, en muchas instituciones públicas y privadas, se izó el pabellón nacional, para honrarla. Igual, miles de ciudadanos evocaron la celebración del lábaro patrio izándola en lugares visibles de sus residencias, aunque, también, como siempre ocurre, para muchos ecuatorianos, esta celebración pasa inadvertida.

El 26 de septiembre, es una fecha especial para los más de 300 mil estudiantes de tercero de bachillerato de las regiones de Sierra y Oriente de nuestro país, que le rinden un acto de pleitesía especial al Pabellón Nacional, con dos actos muy especiales: proclamación de abanderados y escoltas, para galardonar a los alumnos más aprovechados académicamente de cada institución y el juramento solemne al sagrado emblema.

Por razones de pandemia, aún no superada totalmente, con los alumnos de manera presencial, se han programado estos actos trascendentes en la vida de los alumnos del último año de secundaria, para los días viernes 24 y lunes 27, tomando en consideración que el 26 de septiembre cayó domingo. Según disposiciones del COE nacional y el Ministerio de Educación, en cada institución realizan estos eventos, respetando las medidas de bioseguridad. Los estudiantes, en esta ocasión no besan a la bandera; en unos casos, de pies, hacen una reverencia y, en otras, hincando su rodilla, sin tocarla, dan testimonio de su espíritu cívico.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com