Ha pasado un mes desde la partida de Helio Frans Guarderas Arévalo, y su ausencia sigue siendo un eco profundo en los corazones de todos sus familiares y amigos. Hijo ejemplar de Luis Gerardo Guarderas Guerrero e Iris Arévalo Torres, y entrañable yerno para doña Lida Rojas, supo honrar a su familia en cada paso, llevando consigo valores que marcaron a quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.
Helio fue un hombre de vínculos entrañables, un abnegado esposo para Rosa Mercedes Cordero Rojas, y un padre lleno de ternura y responsabilidad para sus hijos Mateo y Mariángel, así como para su hijo de corazón, Pablo a quienes dejó raíces firmes, enseñanzas profundas que trasciende cualquier frontera y un recuerdo que permanece vivo, luminoso, porque no solo fue un gran profesional, sino un ser humano noble, entregado y profundamente leal
Sus hermanos, Luis Gilberto, Fredy, Egodán e Iris Guarderas Arévalo, lo recuerdan como un compañero incondicional, siempre dispuesto a dar una palabra de ánimo o un gesto de afecto sincero y quienes compartimos su infancia evocamos con cariño los momentos intactos en la recordad escuela Gabriel García Moreno, donde su espíritu alegre lo proyectaba como un gran ser humano. Helio brilló en la administración pública y se destacó en su labor como técnico del Municipio de Loja, desempeñando sus funciones con compromiso, ética y capacidad. A pesar que sus estudios superiores lo llevaron lejos de Amaluza, su corazón lo impulsaba de regreso a ese lugar que tanto amaba.
Helio Frans Guarderas Arévalo está en el cielo, pero su luz permanece intacta en la memoria y en el corazón de su familia, sus amigos y de la tierra que siempre consideró su hogar. Su vida, llena de amor, lealtad y nobleza, deja una huella profunda que sigue acompañando e inspirando a todos los que formaron parte de su mundo. Hasta siempre, querido amigo. Tu partida duele, pero tu recuerdo seguirá iluminando nuestros días.
Sybel Ontaneda Andrade
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