Hablemos de alegría y felicidad

La alegría surge desde lo más profundo de nuestro corazón. Nos aporta tranquilidad, bienestar y amor. Hoy en día parece que una de nuestras obligaciones es ser feliz. La falsa alegría, que muchas veces utilizamos en forma de maquillaje, nos empuja hacia el malestar y la contención emocional excesiva, además de bloquear la verdadera felicidad. Entonces… ¿cómo conectar de manera genuina con esta emoción?

La alegría es una emoción básica y al igual que el resto de emociones, posee una función adaptativa. Nos invita a sonreír, a curiosear y a explorar nuestro entorno. Estar contentos nos produce una sensación de expansión en el pecho. Así, es posible que la propia activación fisiológica asociada refuerce la sensación de estar sonriendo y compartiendo la alegría con los demás.

En esta emoción a nivel corporal intervienen músculos concretos que de forma automática se activan cuando estamos contentos. La alegría favorece el equilibrio entre mente y cuerpo y nos permite recuperarnos del estrés de nuestra vida diaria. Es una emoción expansiva que nos empuja a elevar el tono de voz, además de hacernos sentir físicamente más ligeros. La alegría surge de dentro, no tiene nada que ver con el exterior. Rara vez la causan los demás, sino que está plenamente relacionada con nuestros pensamientos y emociones internas. La felicidad está relacionada con el darse cuenta y la consciencia que le dedicamos a las pequeñas cosas, no con nuestro carácter exclusivamente.

Marco A. González N.

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