En medio de la desintegración nacional, la anarquía caudillista y la usurpación peruana de nuestro territorio amazónico, el 18 de septiembre de 1859 se instauró el Gobierno Federal de Loja. En una asamblea democrática se eligió a Manuel Carrión Pinzano como jefe civil y militar de un espacio geográfico cuyos límites fueron del Pacífico al Amazonas y de Zarumilla a Jaén (antigua provincia de Loja).
La estructura departamental (y luego distrital), que el Ecuador heredó de la Gran Colombia, generó una fuerte resistencia en la población lojana, al punto de convertirse en una de las principales causas para separarse del Departamento del Azuay y proponer que el Estado ecuatoriano se organice en forma federal.
Entre otras acciones, Carrión Pinzano creó la actual Corte Provincial de Justicia, fundó la “alma mater” lojana (UNL), reorganizó el sistema educativo, habilitó el puerto de Jambelí, auspició el periódico «La Federación» y realizó gestiones para la creación del Obispado de Loja.
El Gobierno Federal de Loja también logró la autonomía relativa de la categoría política de la «provincia» y el fin de una caduca estructura departamental. El federalismo lojano no fue un proyecto separatista; su verdadera motivación fue la defensa de la integridad territorial y la lucha contra el centralismo. Con orgullo conmemoramos los 153 años de la experiencia más exitosa que registra la historia ecuatoriana en materia de descentralización autonómica.
Gustavo Ortiz Hidalgo
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