Sin temor a equivocarme, resulta inexplicable el querer gobernar con Dios y con el Diablo, como ventaja al momento de asumir el poder, ya lo decía Austin O´Malley “Cuando el diablo no está pescando, está arreglado sus redes”, así de sencillo resultan las cosas, cuando se hace caso omiso a las advertencias.
Lo escrito, de ningún modo justifica la falta de objetividad para gobernar la nación por parte del presidente, o las barbaries cometidas por los manifestantes, entiendo y estoy claro, Ecuador es un país ingobernable, nació enfermo y en sus más de 200 años como República, en nada ha sanado, para mal de la nación el problema se agudizo en los últimos 14 años, al límite de casi ser incontrolable, aquí se trizó el esquema funcional y estructural de la sociedad, hasta llevarnos a esta realidad, no juzgaré las buenas intenciones del mandatario, pero definitivamente no ha estado preparado para gobernar este desorden histórico.
Lo digo, aceptando que vote por él, con la firme convicción de observar un cambio en el país, y que el mismo, nos encamine a la prosperidad y al desarrollo, alejando así, los espectros de la corrupción, el engaño y la demagogia.
Lamentablemente, el encuentro resulto en desencuentro, se alejó de las bases que lo llevaron al poder y confabulo con los que ahora tejen la red, lo que expreso de ningún modo llama a su destitución, respeto la democracia y aunque digamos no, fue elegido democráticamente.
Lo peor del caos, es observar estos días de conmoción social, la falta de apoyo al mandatario, por parte de los beneficiarios de su gobierno, donde están los asambleístas, los prefectos, alcaldes, concejales, ministros, donde está el vicepresidente y todos sus acólitos e incondicionales servidores, ¿no será que están ayudando a tejer la red?
Pablo Ortiz Muñoz
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