¿Gobernabilidad en vilo?

Dar un giro a la política pública de los últimos 14 años fue el argumento de campaña; y talvez sí, los ciclos deben terminar. Pero para un pueblo diezmado en ideologías y acostumbrado al populismo, esto significó transitar por un antagonismo social, en el que pareciera que la política se construye de villanos y salvadores.

Con ello se anula cualquier opción de discernimiento o crítica; y en su lugar impera la disputa social y personal, donde evitar que el otro gane se vuelve lo más importante, aunque eso implique perder uno mismo.

En este contexto, el gobierno atraviesa el primer gran remesón, que coincide con las protestas sociales agrarias y la salida de visibles cuadros de la Administración Pública.

Dos perspectivas en el análisis: La más benevolente nos dice que los cambios son necesarios para limar esperezas, y en el oxigenar esta la solución a los problemas, aunque esto no siempre contente a la opinión pública.

La segunda más crítica, evidencia que las alianzas no han provisto de la Gobernanza necesaria, y eso en consecuencia hace temblar la Gobernabilidad. Se da a entender que el Oficialismo sentado en el Poder a nublado su apreciación del contexto, y ahora cree que las alianzas naturales con PSC o forzosas con RC no son necesarias, sino que puede mantener a otras a conveniencia con sectores menos pujantes; pero ya vemos los efectos.

Para el gobierno la salida en este caso es una vieja confiable “consulta popular” tan latente y efectiva que se avizora como la Panacea de todos los males. Pero hay otra opción aún más salomónica, y es la “muerte cruzada”, sin embargo, eso sí resultaría en el perfecto harakiri de una tambaleante gobernabilidad.

Jorge Ochoa Astudillo

socjorgeochoaa@gmail.com