Galo Guerrero J.: educador e intelectual mayúsculo

A propósito de la merecida designación del Dr. Galo Guerrero Jiménez como nuevo rector de la Unidad Educativa Particular Juan Montalvo, cabe aproximarnos a su figura y a su legado. Figura y legado en demasía relevantes, eruditos, loables. Si miramos retrospectivamente su trayectoria, además de encontrarnos con un lojano cabal que ha superado muchas dificultades en aras de superación personal y profesional, nos encontramos con un testimonio vivo de esfuerzo, perseverancia, disciplina, amor al estudio y a la gran causa de la educación. Sin dejar de colocar, en igual parangón, su trabajo como literato y estudioso de la lectura y sus implicancias en las diversas esferas. No conozco, de hecho, otro lojano que le haya dedicado tanto tiempo y atención a este fenómeno tan importante, pero cada vez menos valorado.

Su formación ha sido fecunda, y su producción y trayectoria también, al punto de sumar más de 30 libros publicados en nuestro país y en el extranjero, en los campos de la educación, la literatura, la lingüística, la filosofía y, en definitiva, de la humanística; así como la publicación de cientos de artículos en medios de comunicación y revistas de divulgación e indexadas. Con frecuencia, además de leerlo, conocemos de la cátedra que dicta en varias universidades y en diversos eventos de relevancia nacional e internacional. Es digno de resaltar su predisposición para colaborar con asociaciones, instituciones y personas que, conscientes de su autoridad académica e intelectual, recurren a él. Pese a todo su bagaje de conocimientos y a su trayecto impecable, se trata de un hombre sencillo que, sin egoísmos ni reservas, ha dedicado su existencia entera a la gran causa de la educación, que es la gran causa de la humanidad. Una causa total, acaso como él y su vida. Por ello nos complace tanto su designación, pues sabemos que es un acierto que ha de hacerle mucho bien no solo a la institución que ahora preside, sino a la educación de esta nación. Siempre es un aliciente, pues, que personajes con una formación tan sólida y un carácter definido, contribuyan a la gran tarea de lograr que la educación sea el artilugio para salir de la oscuridad propia de nuestra época. Valoramos su designación, y anhelamos los mejores augurios también. 

José Luis Íñiguez G.

joseluisigloja@hotmail.com

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