Fraude

Los candidatos perdedores de una elección suelen recurrir a la denuncia de “fraude”, sin prueba alguna y con el objetivo de justificar lo que para ellos es el bochorno de una derrota (más aún cuando han festejado el “triunfo” por adelantado), sin entender que en una democracia a veces se gana y a veces se pierde; circunstancias que, cuando existe un espíritu democrático en los contendores, son asumidas con dignidad.

El fenómeno no solo se presenta en nuestras endebles democracias. El mundo acaba de observar los berrinches del expresidente Trump, negándose a aceptar que ganó las elecciones su opositor Biden. La estrategia no fue diferente a la que estamos acostumbrados: denuncia de fraude sin pruebas, interposición de todos los recursos legales posibles y llamado a “movilizaciones” para defender un triunfo que nunca existió.

Ahora, el protagonista de este conocido sainete es el candidato presidencial Yaku Pérez, a quien la presidenta del CNE lo “proclamó” finalista para la segunda vuelta electoral, en base a un “conteo rápido” incompleto y a pesar de existir un “empate técnico” con el candidato Guillermo Lasso. Luego de contabilizarse todas las actas resultó que el candidato Pérez quedó en tercer lugar, superado con cerca de treinta mil votos por el candidato Lasso. “Chasqueado” el Yaku, se desgañita gritando “fraude”, sin pruebas, amenazando a quien diga lo contrario y convocando (utilizando) a los indígenas a las consabidas movilizaciones.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com