En el país a inicios de esta semana se mantuvieron reuniones para intentar lograr consensos, antes de la presentación, de la “Ley de oportunidades de empleo”. La flexibilidad laboral es uno de los temas de debate en estos eventos; según representantes de los empresarios esta flexibilidad permitirá afrontar la crisis vigente en el mercado laboral debido a que “más de 5,7 millones están en desempleo y empleo no adecuado, y apenas 1 de cada 3 trabajadores tiene empleo en el país”.
Son transcendentales las políticas que permitan contrarrestar la contracción del empleo, sin embargo, es necesario considerar que esta “re-flexibilización” (recordar que una primera etapa inicio con la Ley Humanitaria de mayo de 2020) traería efectos positivos y negativos en la economía y la sociedad.
De manera general esta política permitiría una mayor movilidad laboral, así como facilidades en la contratación; pero también podría ocasionar que las empresas dediquen menos recursos a la capacitación de su personal, arbitrariedad de los patronos en cuestiones salariales y de seguridad social, menor productividad y una competitividad espuria (falsa y efímera) de las empresas.
Si bien esta flexibilidad laboral aminoraría los efectos de la pérdida de empleo en el corto plazo, es necesario complementarla con la implementación de políticas que eviten repercusiones perjudiciales para los trabajadores y el sector productivo.
Ronny Correa-Quezada
rfcorreaq@gmail.com