Fiesta de la Democracia

El término democracia ha recibido diversidad de interpretaciones según los momentos transcurridos en la historia, logrando insertarse a partir de aquellas primeras acepciones infundadas por griegos y romanos inicialmente, y no atañen íntegramente a las actuales sociedades, pese a que sus ideas siguen influenciando el pensamiento político posmoderno. Es así que la democracia constituye aquel poder de quienes forman parte de la sociedad, gracias al cual se pueden tomar decisiones conjuntas en asuntos relevantes para una población o grupo de individuos, logrando una distribución del poder entre todos los ciudadanos, a través de mecanismos de participación directa e indirecta. Esta doctrina política que traduce una metodología de vida, según Sartori (1987) distingue primordialmente tres aspectos: la democracia como principio de legitimidad, en la que de manera continua participa el pueblo decidiendo en torno a asuntos de carácter público, ello como una evolución moderna de la democracia directa de la antigua Grecia (Democracia Participativa); la democracia como sistema político, que nace luego de la Revolución Francesa, donde se delegan representantes, autorizados a transformar la voluntad popular en actos de gobierno (Democracia Representativa); y la democracia como un ideal, cuyos fines son el bienestar, la igualdad, la justicia, los derechos humanos, la libertad, el bien común, entre otros. 

De ahí que presenciamos la democracia en situaciones cotidianas, desde nuestro hogar, nuestras aulas, nuestro barrio, o desde las organizaciones que nos representan como la que está viviendo la Universidad Nacional de Loja y la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión. Felicito esta fiesta pacífica, generadora de ambientes democráticos, que fomenta espacios de participación y fortalecimiento de la autonomía, en tan nobles entidades del sur del país.

Lucía Margarita Figueroa Robles

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