¿Es realmente una nueva izquierda?

La política en América Latina muta continuamente, las preferencias electorales regionales en los últimos tiempos han tenido un efecto pendular de izquierda a derecha, hoy por hoy inclinándose hacia la izquierda nuevamente. Con mayores certezas podríamos afirmar que la ideología tiene cada vez un menor protagonismo y relevancia al momento de decidir por un cambio de rumbo político, cuando la desconfianza en los políticos y desilusión en la política entran en juego, cuando las inequidades estructurales son tan profundas que cambiar de lado se convierte en una opción esperanzadora para ver si las cosas de alguna manera pueden mejorar.

Las izquierdas en la región y su tipología son variadas, van desde la “moderada” de Lagos y Bachelet en Chile o Vásquez en Uruguay o la personalista “autoritaria” de Correa en Ecuador o Chávez – Maduro en Venezuela, la “populista” de AMLO en México o las “nuevas” izquierdas de Boric o Petro y la “improvisada” de Castillo en Perú, que sin convencer intentan desmarcarse del radicalismo de socialismo del siglo XXI. La radiografía política actual se asemeja en gran medida al panorama del 2008 cuando once de dieciocho países latinoamericanos fueron gobernados por la centroizquierda o izquierda. Hoy en día las circunstancias políticas, sociales y económicas son distintas, la polarización, volatilidad social o los aliados internacionales son cada vez más distantes y el experimento del socialismo es cada vez más cuestionado.

¿Será que la nueva izquierda Latinoamericana y el contenido de su agenda política es sostenible? sin los recursos económicos que en su momento abarrotaron sus arcas estatales, un botín para la corrupción y despilfarro con el boom de materias primas como el petróleo, o sin los amplios apoyos sociales, modificaciones constitucionales o mayorías legislativas de otros tiempos, ¿Podrán cumplir con sus votantes y todas las promesas que con soltura de lengua en campaña y en estrepitoso discurso en favor de las reivindicaciones sociales ofrecen a las masas hacer realidad? ¿Podrán volver con el mismo ímpetu?

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs

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