Entre el bien y el mal

Partir desde la ciencia para entender el bien o el mal creo es objetivo. La Universidad de Harvard a la generación del milenio, hoy, ¿Cuál sería su mayor meta en la vida? La mayoría de ellos, respondió: “Hacerse rico” y los restantes le apostaron a la “Fama”.

Y aunque muchos también nos dicen que se debe “trabajar mucho”.

Sin embargo, en una ciudad conservadora como la nuestra donde supuestamente el vecino sabe más de nuestra vida que uno mismo. El estudio del comportamiento humano hoy sin duda alguna es el epicentro para entender que es lo que nos depara como sociedad, pero lamentablemente seguimos con improntas de conquistados y no de conquistadores y el ser humano por naturaleza pretende a racionalizar las cosas avalando sus prejuicios e injurias sin saber que se dejan llevar por sus emociones y comportamiento, todos los juicios que emite una persona son relativos.

La percepción y la realidad son subjetivas pero lo único que distingue a un homo sapiens es su adaptación a su entorno, por ello a la gente que quiere triunfar le importa la manera de cómo se obtiene un bien o logro y el tiempo de que adquirió ese logro, allí es cuando los demás no logran ver el fondo del iceberg sino solo la punta.

Al final, la meta de la vida es ser feliz, e independientemente y subjetiva que sea la felicidad y por el corto tiempo que pasamos en ella la vida se conjuga entre el bien y el mal y como dice mi madre: “Pienso que las personas que quieren hacer el mal, es porque nunca han conocido el bien”.    

Andrés Ontaneda Vivanco

eaontaneda@gmail.com