Como decía el Principito, Todas las personas mayores antes fueron niños, y es que frente a varios escenarios en el trajinar de la vida, para impulsar el camino de un niño en este abanico de posibilidades, juega un papel fundamental la educación brindada en el hogar, la cual irá encauzando en los infantes un futuro prometedor y brillante, no necesariamente por los títulos profesionales o bienes económicos que se puedan atesorar, sino por aquellos valores que nos otorgarán el título más valioso de la vida, que es el de ser buenas personas. De ahí que, para despertar aquella grandeza de espíritu en nuestros hogares, es primordial educar a nuestro corazón primero, para despertar la grandeza en el interior de cada uno, soñando un mundo mejor que el que habíamos encontrado y abrigados con el calor familiar.
Los seres humanos somos transeúntes taciturnos de la vida, compartimos energía, espacios, emociones, sueños. Es por ello que, en días pasados con emotivas programaciones, se llevó a efecto un encuentro familiar de la descendencia Poma Martínez en el cantón Celica, cuyas raíces se han esparcido por diversas latitudes de Ecuador y el mundo. Pero nada fue impedimento para que este conmovedor reencuentro de las nuevas generaciones, se realice rodeados de la belleza turística natural de la Celestial Celica.
A la familia no se la escoge, viene con uno, vive con uno y es parte de uno, y todos quienes son parte de este bello retoño, se sienten muy orgullosos de provenir del árbol genealógico de esta admirable familia Poma, encabezada por los abuelitos Eudolio Poma, Margarita Martínez, quienes con bondad y cariño han tejido una manta de la que se han cobijado ahora sus hijos, nietos, bisnietos y todos quienes forman parte de este núcleo familiar que ha fortificado sus lazos de hermandad y la amistad sincera, rompiendo distancias y siendo ejemplo para todas las familias ecuatorianas.
Lucía M. Figueroa Robles
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