Hay asuntos que nunca han cambiado. Inenarrablemente todo sigue igualito: El quehacer político sin principios; la ciencia sin humanidad; los negocios sin moral, la educación y la enseñanza sin valores; el ataque al medio ambiente sin reglas coercitivas; el odio entre semejantes se agudiza cada vez más; y, la falta de fuentes de trabajo sigue latente y como una “epidemia viral” está dando lugar a uno de los más graves problemas sociales de la época actual.
Ecuador constituye un buen- o más precisamente un mal- ejemplo de esta triste realidad.
Es muy difícil ser optimista, frente a tal difícil situación, pero no debemos olvidarnos que todos los problemas tienen una solución.
Entre los elementos que pueden superar esta situación están la generación de la industria conectada a la academia y orientada a la exportación; la priorización de la agricultura; la innovación de políticas destinadas a reducir las tasas de interés bancarios; la implantación de un sistema educativo de categoría que forme profesionales altamente calificados y con acceso directo al mercado laboral ; el impulso de la investigación no para elaborar bombas para el combate, sino para crear alimentos para quitar el hambre de la gente; la legislación de leyes con reglas abiertas respecto a las inversiones extranjeras, a la seguridad personal, al monitoreo del comportamiento ambiental de los ciudadanos y a la protección de la salud; el cambio de mentalidad que, por una parte, destierre los odios y por otra, propugnen, principalmente, la puntualidad, la eficiencia, la igualdad, el respeto, la tolerancia y la unidad a través de una cultura pacífica y colaborativa; y, sobre todo ante todo, la implementado de una democracia directa, donde los ciudadanos desempeñen un papel importante en el proceso de toma de decisiones a todos los niveles.
Puede ser lo que quiera, difícil o complicado, pero hay que atrevernos a cambiar está triste realidad. Todo es posible.
Jaime A. Guzmán R.
jaimeantonio07@hotmail.es