Con la reciente decisión de la CC al declarar que la consulta popular que impide las corridas de toros, sí fue constitucional se abre un viejo debate. ¿Cuáles son los límites de la libertad? ¿Se debería respetar el derecho del sector taurino de ejercer su libertad como crean correcto? La respuesta es un contundente no.
La libertad con el tiempo pasó de ser una virtud, a ser un bien idealizado cuyo ejercicio resulta en extremo peligroso. Se habla que la libertad es algo que nunca puede ser amenazada y que siempre hay que luchar por ella, pero ¿La libertad de quién debe ser respetada? ¿La libertad del empresario de no pagar horas extras? ¿La del minero de hacer túneles que después provoquen que ciudades se hundan? ¿La del taurino que encuentra excitación en la sangre derramada de un animal que no puede defenderse?
La defensa de la libertad no puede tornarse en excusa de un ejercicio libre de crueldad. Las grandes luchas por la libertad no le pertenecen a los sectores conservadores o acaudalados (como el taurino), pues ellos ya tienen libertad. Estas pertenecen a los sectores vulnerables y oprimidos. Es por eso que las teorías críticas tienen perspectiva de clase, raza, género o especie. La libertad del que utiliza sus facultades para aprisionar a otros, no puede ser defendida, respetada o tolerada y es que ahora se habla de un vuelco a una opresión sobre esos grupos, de discriminación y de maltrato sobre su cultura y tradiciones.
Si es que esa opresión produce que no se pueda torturar toros. ¿Se la puede seguir llamando opresión o es por encima de todo una defensa de la libertad?
Alex Samaniego
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