Si no me equivoco, últimamente muchos seres humanos estamos sobrecargados en preocupaciones; por lo que nos espera en salud, trabajo, en lo emocional, económico o por una rara y gran mezcla de todo, haciéndonos presa fácil de la incertidumbre e inestabilidad; quizá como efecto secundario de la inesperada e implacable pandemia que vivimos y proyectándonos irritables, mal humorados, neuróticos etc. Pero la pandemia sigue, también el reflejo de lo que venimos acumulando en nuestro interior, deteriorando nuestro corto o aún largo paso por la vida y resistiéndonos a hacer buen uso nuestro privilegio tangible de ser libres, con la libertad para ser capaces de elegir como queremos seguir viviendo. Les comparto esta opción, a ver si nos saca del conformismo de dejarnos estar.
“Elijo vivir por elección, y no por casualidad, elijo hacer cambios en lugar de tener una disculpa, elijo ser motivada no por manipulación, elijo ser útil no utilizada, elijo la autoestima no la autocompasión, elijo sobresalir no competir, elijo escuchar la voz interior y no la opinión aleatoria de la gente, elijo hacer las cosas que otros no harán, y así poder continuar haciendo lo que otros no pueden”. La pasividad ante el conflicto nunca es beneficiosa, el asumir la responsabilidad de cada elección que hagamos, sea correcta o incorrecta, nos hará crecer en lo más significativo: elegir enfrentar nuestras debilidades, salir a encontrarnos, reinventarnos con nuestra mejor versión, creer y confiar en nosotros, dormir para soñar o cuidarnos porque nos queremos.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com