Este mes varios planteles educativos de la sierra y amazonia del Ecuador vuelven a actividades presenciales, luego de casi 18 meses de interrupción por la Covid-19.
Se intentarán recuperar los ritmos de enseñanza y aprendizaje, pero es evidente que inicia un proceso de mutuos descubrimientos donde el diálogo será fundamental para identificar las formas, espacios, tiempos y más elementos de un nuevo modelo educativo que acoja lo mejor de la presencialidad y la virtualidad.
Desde marzo de 2020 se implementaron alternativas que exigieron un inmediato desarrollo de competencias digitales en niños, jóvenes y padres de familia. Los hogares sirvieron de laboratorios, áreas de juegos y talleres de música, entre otros ambientes, que intentaron emular a la escuela, además el Ministerio de Educación propició la emisión de programas de radio y televisión en respaldo a los planes académicos, por ello retomar la dinámica tradicional podría no ser bien recibido por estudiantes que conocen las posibilidades y limitaciones del trabajo a distancia y virtual.
Perder el contacto físico con los demás fue difícil, sin embargo, quienes más lo sintieron son los adolescentes, es así que estar en un salón de clases significa alegría y socialización, entonces se necesitará pensar en una nueva disposición en las aulas que les permita el encuentro, la puesta en común de saberes y salir para verificar las teorías, identificar a los protagonistas de las historias y más logros que los rodean.
Esta nueva etapa también debe ser de escucha activa, para que no suceda que los tecnócratas interpretan los sentires e ilusiones de los educandos.
Abel Suing
abelsuing@gmail.com