El poder y la lealtad

En el Ecuador, el poder se ha convertido en una herramienta para construir fortunas, caudillismos, cacicazgos, figuración y quizá monarquías. La lealtad tiene que nacer de nuestro yo interior, y eso lo logramos cuando no comercializamos las ideas, los principios, la ideología; cuando hablamos con libertad y decimos lo que pensamos.

La lealtad es un valor supremo que tiene raíces en la familia, en la formación que recibieron de sus padres, de sus maestros y el ejemplo de sus amigos; quien sucumbe ante las mieles del poder, es porque nunca se formó en valores, sino que siempre valoró lo fatuo y lo pecaminoso como escalera para subir a las instancias del poder politiquero.

El honor y la hombría de bien, son calificativos para quienes viven en libertad de conciencia, de pensamiento y actitud. Vivir en la infamia, en la mentira, en la opulencia del poder, es transitar por los acantilados de la falsedad, por los barrancos de la codicia y perderse sin medida en los recovecos de la deslealtad.

Navegar por las aguas cristalinas de la verdad, es conducir el barco de la vida por la pureza de la lealtad, es vivir en la grandeza de la humildad, en la sencillez de la justicia y en la inmensidad de la esperanza. Hay que ser leales al poder… y a través de éste a sus mandantes; busquemos la lealtad del ser humano… para entregarle el poder y la autoridad, sólo ahí habremos cumplido con el futuro de la patria y el de nuestro pueblo; para que esto suceda les deseamos: …buen viento … y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                         

leninbpaladines@hotmail.com.ec

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