El poder develado

El estado actual del oficialismo evidencia que el carácter orgánico que ostentaba en su momento se rompió frente a intereses y agendas particulares.

De las filtraciones difundidas del presidente del movimiento CREO en Loja, el análisis es amplio, se habla desde un ingenuo exabrupto, hasta cálculos políticos en tiempo de elecciones; como se quiera creer el resultado no varía, lo sucedido golpea la gestión e inevitablemente acrecienta la ya desgastada imagen gubernamental.

Pero cuál es la sorpresa, si bien se conoce que el camino hacia el poder está pavimentado de hipocresías y traiciones; lo preocupante sí, es que la piedra en la que tropiezas sea la misma que pusiste en el camino de tu adversario; o ahora resulta que el cabildeo, el tráfico de influencias y la cooptación de instituciones es la única forma de gobernar.

Y el panorama no es alentador, ya que la crisis interna del movimiento CREO no es exclusividad de un aislado caso provincial, sino que es el síntoma de la falta de liderazgo interno y ciertamente externo que representa su máximo líder. Mismo que se empecina en mantener un discurso adverso a la demanda social, que desestima la real problemática local, y menosprecia la consternación popular.

Palabras más, palabras menos, no hay filtración o exabruptos que mal interpreten nuestra conciencia, solo subconscientes que tarde o temprano emergen a la luz pública, en otras palabras “No somos nada más ni nada menos que lo que escogemos revelar de nosotros”.

Y en el caso Nacional, nada más alejado a lo que debe constituir un líder, entonces el desmoronamiento de la imagen presidencial y probablemente del gobierno sea inevitable.

Jorge Ochoa Astudillo

jorge8astudillo@gmail.com