La reparación económica que el Tribunal Penal estableció para la víctima fue apelada.

La sentencia de cuatro años de cárcel, por un delito de odio, que Carmen T. A. debe cumplir por el maltrato a uno de sus alumnos, cuando él frisaba los 5 años de edad, no se ejecutoría porque Ana Soto Carrión, fiscal a cargo de ese proceso, apeló la reparación económica de 800 dólares que el Tribunal Penal de Loja decidió que la docente pague a la familia del niño agraviado.
En febrero de 2022 se juzgó a la docente. El Tribunal Penal señaló que, durante el período lectivo 2018-2019, ella habría ejercido actos de odio, en contra del niño, por su condición socioeconómica. La maestra lo habría humillado al negarle el saludo; al evitar que salga al recreo, al hacerle repetir la tarea; y otras vejaciones que en el juicio se conocieron.
Pero, la sanción jurídica a la docente no ha compensado el daño psicológico que padece el niño y en la sentencia el Tribunal Penal no dispuso que él reciba de parte del Estado un tratamiento psicológico, que le permita superar el trauma que una maestra le produjo, cuando ella por su condición debía velar por su bienestar y promover que él sea una persona de bien.
Otro intento de suicidio
La angustia de la mamá del niño, que ahora tiene 9 años, no acaba. Él sigue retraído y ya no quiere acudir a la escuela, pese a que ya no está esa docente, a la cual le dieron el pase a otro establecimiento. El trato que él recibió de esa maestra le ha llevado a suponer que todas las profesoras son malas y le van a hacer daño y él prefiere quedarse en su casa.
El miedo que tiene la madre del niño que sufrió los actos de odio de su maestra es permanente y mucho más cuando él hace una semana habría tratado de quitarse la vida como intentó hacerlo años atrás y fue su abuela la que lo evitó al llegar a tiempo y descubrir que él iba a hacer eso porque su profesora no lo quería y lo trataba muy mal.
La madre del niño agraviado pide a las autoridades de justicia que le ayuden a sanar a su hijo, que psicológicamente está muy mal. Ella espera que los jueces dispongan que él reciba un tratamiento adecuado para que vuelva a ser el niño vivaracho que era hasta antes de ser el alumno de la docente, que por la situación económica del niño lo humilló inmisericordemente.
PARA SABER
Los actos de odio de la maestra Carmen T. A. en contra del niño, de 5 años, ocurrieron en una escuela de una parroquia del cantón Celica.