La noticia de la repentina muerte de Pío Oswaldo Cueva Puertas ha generado una enorme conmoción en la ciudad y provincia de Loja. Y es que uno de sus hijos más brillantes y destacados ha dejado el plano terrenal para continuar con ese viaje cósmico del que habla Deepak Chopra y que conecta con la vida eterna.
Pero el vacío que se advierte, tras el fallecimiento de Pío Oswaldo Cueva, tanto en la sociedad lojana como en el ámbito nacional, especialmente en el campo de la política y la diplomacia, es enorme. Se trata de un ciudadano irremplazable, que fue dueño de una cultura exquisita, con una robusta formación profesional, afianzada en valores y principios que rigieron siempre a su impecable y transparente vida pública, así como a sus actos en la esfera de lo privado. De ahí que su ausencia provoca un genuino dolor en todo un pueblo que reconoce en este caballero, las virtudes más elevadas del ser humano sencillo y bueno.
Quienes tuvimos la suerte de trabajar junto a Pío Oswaldo Cueva podemos dar fe de su voluntad inquebrantable por proteger siempre los intereses de la provincia de Loja y del país en general. Como estudioso de las leyes y de la realidad económica y social del Ecuador y del mundo, le permitió aportar de manera efectiva con propuestas que luego se tradujeron en bienestar para la gente y apoyo directo a la cultura y la educación.
A pesar que la muerte nos priva de la compañía de uno de los más apasionados defensores de Loja, su tierra natal, nos queda, no obstante, el legado de este prohombre que debe ser difundido en escuelas, colegios y universidades, por ser un nítido ejemplo a seguir.
Que la tierra le sea leve, recordado Lic. Pío Oswaldo.
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion