Luego de varios meses de pandemia sale a la luz un nuevo fenómeno, especialmente en países desarrollados, en los cuales muchas personas adelantaron sus jubilaciones, dando paso a un relevo generacional acelerado.
Se esperaba que luego de que los Gobiernos dejen de brindar apoyo económico por la pandemia, cuando la mayoría de la población este inmunizada, o las actividades presenciales se normalicen paulatinamente, estas fuentes de empleo iban a ser cubiertas, sin embargo, el mercado laboral no ha respondido de la manera que se esperaba.
Durante la pandemia existieron cambios importantes en la manera de estudiar y trabajar, especialmente a través del trabajo remoto, una modalidad que muchas personas quieren adoptar de tiempo completo. Adicionalmente, este tiempo de aislamiento permitió que muchas personas reevalúen sus prioridades y busquen un nuevo empleo, empleador, o un trabajo propio.
Razón por la cual muchas empresas no han podido reactivarse completamente. Algunas de las cuales han buscado automatizar ciertas actividades, sin embargo, la velocidad con la que avanza esta automatización no va a la par con las necesidades a cubrir actualmente.
La búsqueda de mano de obra procedente de inmigrantes para suplir vacantes en el sector de la construcción, agricultura o servicio al cliente ha crecido significativamente.
Este fenómeno denominado como La Gran Renuncia, pudo haber sido explicado de manera prodigiosa hace algún tiempo por el gran “Don Ramón” cuando dijo “No hay trabajo malo, lo malo es tener que trabajar” …
Jackson Cedillo Balcázar
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