El día después

Estos días han sido difíciles, la muerte camina entre nosotros cada vez más cerca y nos cubre con su manto sin importar la edad, el género, ni la situación económica. El Covid u otras enfermedades se han llevado a personas cercanas y nos han dejado vacíos y desolados, con grandes huecos en nuestras almas. Mientras la falta de conciencia, por un lado, ha incrementado el número de contagios, la soledad de muchos, la tristeza de otros y hasta el azar, han hecho lo suyo y contribuido para que la situación empeore.

Cuando se pierde un ser querido, todo deja de importar, uno quiere retroceder el tiempo, y volver a ese momento de felicidad, cuando el ser querido nos llenaba de luz; pero, no se puede volver en el tiempo, y el día siguiente de la partida, no hay consuelo, ni ilusión, solo quedan los recuerdos, y lo vivido, ya no importa lo material,  no importan los logros,  no importa el éxito, ya no importa nada. Pero, pasan los días, y esa persona que ya no está, y por la cual también hubiésemos querido morir, comienza a ser la razón de vivir cada día, la razón de despertarse, de darlo todo, de valorar cada minuto y de cada día ser alguien mejor y agradecido, porque la vida es un instante y a veces, nos preocupamos tanto del futuro, que no pensamos en el presente. Porque no somos eternos, y en honor a la memoria de todos ellos que ya no están, vivamos cada día con intensidad.

Santiago Ochoa Moreno

santiago_ochoa_2008@hotmail.com

Abrir chat