El título del presente artículo es tan polémico como a veces las malas noticias, comentarios, murmuraciones que se pretenden indisponer a unas personas con otras, o quizá causar un malestar personal sin importar sus consecuencias.
Para este tema quiero recurrir a la filosofía, al mito de la caverna de Platón cual explica la manera de cómo el sabio concebía la manera ver el mundo, entre la relación de lo físico y las ideas que dan como resultado un mundo de luces y sombras.
Este mito nos presenta a unos hombres que se encuentran encadenados en una caverna y han permanecido allí durante toda su vida, sin saber el origen de su encadenamiento, solamente logran ver a lo lejos una pared. A sus espaldas existen un muro, más lejos una hoguera por lo que visualizan a lo lejos sombras sobre la pared, siendo lo único que pueden ver. Sin embargo, uno de ellos lo invade la duda y decide salir de la caverna y camina hacia lo desconocido con mucho miedo, descubrió que existe un mundo más allá de las sombras.
Muchas de las veces en el lugar de trabajo, en la familia y en nuestra sociedad las personas nos encontramos en el mito de creer lo primero que vemos, y realizamos simples comentarios sin fundamento o base que justifique la acción de “x” o “y” individuo y nos volemos benevolentes hacia la ignorancia o mala fe de una persona.
La caverna se vuelve nuestro pensamiento en forma de mirar el mundo, antes de juzgar, a la sociedad o a un ciudadano, decidamos romper las cadenas de la ignorancia junto con el miedo para buscar la verdad, ya sea por compromiso o curiosidad, porque lo que está matando a esta sociedad no son las bombas, sino las malas intenciones de alegrase por triunfos ajenos por no esforzase a conseguir logros propios y finalmente la vida fuera más sencilla si no nos gustaría complicarlo todo.
Andrés Ontaneda Vivanco
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