El capital humano

Desde la lente de ciertas personas, el trabajo desempeñado por los extranjeros se lo ve como el más técnico y eficiente, desconociendo de esta manera el talento de los ecuatorianos.

Así, por ejemplo, a la hora de escoger un médico, prefieren a los forasteros argumentando que tienen mayor conocimiento en la materia en detrimento de la formación y habilidades que poseen los ecuatorianos en esta y muchas otras ramas de las profesiones.

Detesto esta forma de segregación que desconoce la capacidad del ecuatoriano y encubre en su seno actos de una especie de xenofobia contra la mano de obra altamente calificada de nuestros compatriotas. Esto ha sido la peor carnicería de la historia. Nada ha contribuido tanto al desempleo, ensangrentando por la miseria y hambre de muchas familias ecuatorianas.

Varios pensadores, advierten que esta situación es uno de los grandes problemas de Ecuador que requiere una urgente salida.

Soy optimista. Creo en el progreso. Hay un poco menos de injusticias sociales, y eso lo ha permitido la educación. Con todas sus deficiencias y todas sus limitaciones, hay que defender a la educación, porque ningún otro sistema a traído tantos progresos a los ecuatorianos. Pero debemos siempre estar alertos y movilizándonos para cambiar esta cultura, concientizando a la población para que comprenda que la mano de obra ecuatoriana reúne las condiciones adecuadas de formación indispensables para el trabajo, eso sí, sin descuidar en fortalecer dichos sistemas para que implementen más herramientas para que nuestros profesionales mejoren sus conocimientos, innoven y sigan aportando a la sociedad.

Jaime A. Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es

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