El cáncer, una enfermedad tenaz, pero hay pacientes ‘inquebrantables’

Una buena práctica se cumple cada semana con los ‘Jueves de testimonio’ que lo comparte la Fundación de Solca. 

En Solca atienden a pacientes de distintas edades. El Voluntariado realiza una acción digna de felicitar.
En Solca atienden a pacientes de distintas edades. El Voluntariado realiza una acción digna de felicitar.

“Soy psicóloga infantil y también parvularia. Estoy por empezar un diplomado y bueno, este tiempo lo estoy dedicando a mi salud, a mejorarme para continuar con la parte profesional”, es parte del texto que comparte, María Fernanda Arias, quien tiene 39 años.

Nacida en Loja, María Fernanda, está casada y tiene tres hijos de 16 y dos mellizos de 5 años; le gusta viajar, la naturaleza, leer, ver películas, series, y siempre estar presta a compartir con su familia.

Su testimonio se compartió en la cuenta de Facebook: Funsolca.Voluntariado.Loja, que es del Voluntariado de Solca-Loja. Es una práctica que la vienen haciendo con otras personas cada jueves y que son quienes luchan diariamente contra el cáncer, pues, aunque es un viaje único en el que deben sentir el apoyo de su familia.

María Fernanda, cuenta que tenía un fibroadenoma y la estaban monitoreando cada seis meses; pero en el último chequeo, “que gracias a Dios lo adelanté mes y medio”, le detectaron un tumor muy pequeño. Le hicieron una biopsia que salió positiva para cáncer y ahí empezó todo el procedimiento. “Me operaron y ahora estoy recibiendo quimioterapia”, revela.

El proceso de fibroadenoma fue con la ginecóloga en un chequeo de mamografía y de eco, ahí es cuando detectaron el cáncer de mama en estado 1. Esperó el resultado que lamentablemente evidenció el cáncer, “la noticia fue fuerte, donde da un giro, no solo para mi vida, si no para mi familia. Es muy importante estar calmados y tranquilos. La actitud, me parece, es muy importante en este proceso para sobrellevar la enfermedad”, sostiene.

Le ayudó su formación académica en psicología para sobrellevar las emociones, pero también comparte a sus compañeros de lucha. “Llego con un mensaje de ánimo y de ayuda con todas las personas que estoy compartiendo este tiempo”, comenta.

Su familia es Cristiana y ella mantiene su fe en Dios intacta, “y junto con la parte psicológica he podido aceptarlo pronto, con actitud y fe confío que esto será un proceso y que yo seré un testimonio”, enuncia y cuenta que en el proceso ha detectado en los demás el temor a la muerte y cree que es válido, porque el miedo existe y es real; “pero ahí va la importancia de los chequeos médicos y de la prevención, porque entre más pronto lo detectemos al cáncer la probabilidad de vida es mucho más alta”, finaliza.

‘Yo lo acepto’

También hay la historia de Flora Carnero de 67 años, oriunda de Huaquillas, quién cuenta que tiene hijos que la están ayudando ahora.  

Cuando se enteró que debía realizarse quimioterapias sentía nerviosismo, pero ha venido pidiendo la intervención de Dios, “gracias a Él y a los doctores aquí estoy”, reflexiona y agrega que la alarma de que algo no estaba bien fue cuando tuvo un pequeño sangrado, les contó a sus hijos, quienes la llevaron al médico y le observaron que tenía una llaga en el útero.

Aunque preveían operarla no podían por la elevación del azúcar en su cuerpo, por lo que, le hicieron una biopsia y le determinaron el cáncer. “No lo tome con tanto nerviosismo, le dije a Dios que, si él me puso esa enfermedad, yo lo acepto. Tenía bastante sangrado y aparte de eso me dio trombosis y eso también me hice atender. Todo me dio. Pero gracias a Dios, estoy bien”, asegura.

Para poder realizarse los exámenes o consultas, debe viajar a las 00:00 y llega a las 05:00. Para la quimioterapia se queda hasta el otro día y se regresa a las 23:00. “Es pesado, pero gracias a Dios me estoy sintiendo bien”, finaliza.

‘Los voluntarios me ayudaron mucho’

“Nunca pensé que me podía dar algo así a mí, no lo podía creer. Al principio sentí mucha confusión, le decía a Dios: ¿Por qué me has dado esto a mí?’ Bueno, entré en angustia. Fue muy duro”, cuenta Rubén Albarrán, quien tiene 27 años y es de nacionalidad venezolana.

Vive en la capital de la provincia de El Oro, Machala y acepta que le costó un poco calmarse, luego de conocer el diagnóstico de leucemia mieloide crónica. Al principio se trataba solo con pastillas, pero necesitó quimioterapias, sin embargo, con la ayuda de los voluntariados ha levantado el ánimo y continúa los tratamientos.

Hay una diversidad de historias que dejan un precedente que a pesar de las vicisitudes de la vida se puede continuar bregando por días mejores.

DÍGITOS

52 médicos especialistas atienden en Solca de Loja.

102 camas hospitalarias se pueden ocupar.