Los actos burdos y rastreros que se dan en la Asamblea Nacional, son una prueba plena de que el país requiere -con urgencia- un mecanismo que lo institucionalice y le dé un ordenamiento jurídico, político y social, para salir de la anarquía y la miseria confrontacional en la que nos debatimos.
La ambición desmedida por saciar el morbo del poder, y la lujuria de la venganza, han convertido a nuestros representantes -con algunas excepciones- en auténticos carniceros del poder, en hienas hambrientas y desbandadas, cuya jauría, se atropella entre sí, para obtener la mejor tajada de su sangrienta cacería humana.
No hay duda que ha funcionado -en la mayoría de los avezados carniceros- el acto de la rodilla doblada, el servilismo en favor de sus patrones o caudillos; para estos fieles lacayos, el MANDANTE no es el pueblo, sino la chequera de la oligarquía, las órdenes de la politiquería o la mafia ciega de la prepotencia.
Recordemos que la misión de los ASAMBLEISTAS, es la de romper las cadenas de la ignominia, de la miseria, del hambre, las barreras de la injusticia, de la desigualdad entre pobres y ricos, de eliminar las grandes mafias de la oligarquía… que atesoran el poder y la riqueza del pueblo.
Por todo esto ¡Pancho Pueblo! debemos endurecer el corazón y fortalecer la unidad de los ecuatorianos, a fin de seguir forjando el camino de la libertad y la esperanza, solo unidos podremos romper las cadenas de la plutocracia que nos gobierna; para que esto suceda les deseamos: …buen viento «…y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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