Hace pocos días, en un importante medio de comunicación se evidenciaba la ejecución presupuestaria de secretarías y ministerios que no han podido (o querido) gastar el dinero que ya tienen en el “bolsillo”. En su mayoría se reflejaba una ejecución que no sobrepasaba el 30% en más de 13 instituciones, lo que termina siendo evidente en una desmejorada atención a los ciudadanos. Pero también hay que ser muy realistas, y es que los servicios públicos no dependen solamente de un presupuesto, dependen también de la “voluntad” de quienes son parte de las instituciones públicas. De líderes que sepan escoger un buen equipo de trabajo y sacar lo mejor de ellos, así como también, funcionarios comprometidos, porque lastimosamente dentro del servicio público aún existen “mafias” enquistadas que siguen operando a ritmo de “tortuga” en lugar de hacerlo al ritmo anhelado por los ciudadanos. Y es que los servicios públicos no pueden “caminar” al ritmo de los servidores públicos, sino al de las necesidades de sus usuarios.
Mientras en el país campea el desempleo, aún existen funcionarios con falta de compromiso por hacer las cosas de manera correcta. ¡Otra forma de corrupción! Terminan siendo como un cáncer que hizo metástasis dentro de las instituciones públicas y terminan “matando” los servicios públicos del país. Estos funcionarios deberían ser desterradas del servicio público y reemplazados con personas con verdadero espíritu patriótico y de servicio. No solo por mantener altos estándares de calidad en la función pública, sino que también, por cuidar los dineros del estado, porque en ciertos casos los salarios dentro del servicio público, duplican el percibido por aquellos que están en el sector privado, y eso también debería ser evidenciado en eficiencia y productividad. Porque ser servidor público no es un trabajo más. Es un trabajo que se hace con honor, con valor y con amor. La diferencia entre un buen o mal servicio está únicamente en quién lo ofrece; en aquel que desarrolló o no el hábito del buen servicio y entendió que es un arte que construye un mejor país.
Andrés Sigcho
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