Ecuador se hunde en su crisis institucional

La vida democrática del país ha estado marcada por distintas etapas, actores y tendencias ideológicas, sin embargo, todos estos cambios no nos han permitido llegar a la madurez política que deseamos como ecuatorianos.

Este ha sido un año de transición al tener un nuevo ejecutivo y legislativo, que claramente iniciaba con graves problemas, pero que durante el proceso de elecciones se mostraban posturas y propuestas que propiciaban ajustes que invitaban a soñar, era el momento del recambio hacia la transformación. Sin embargo, aún no vemos que aquello se haya dado, y más bien estamos observando que existe una aguda crisis política que se suma a la ya notable crisis institucional que vive el país.

No se define un rumbo claro cuando los poderes reguladores están inmersos en graves casos de corrupción y además la justicia se ha politizado y también la política se ha judicializado. A veces se denota claramente que se han pospuesto los intereses del todo, por un interés selectivo, que responde a grupos económicos, actores políticos o en muchos casos riñas particulares o posibles ajustes de cuentas.

El país no da más, la credibilidad de sus instituciones está por los suelos, es necesario fortalecer el liderazgo público con agenda programática, además de la búsqueda de ayuda internacional que facilite los mecanismos de acción y por otro lado que los actores políticos actúen y piensen en el interés común más allá de sus propios intereses. Finalmente, hago un llamado al recambio de base, es decir, a la participación social en estos procesos, donde necesariamente impulsemos ajustes de fondo que en el corto plazo depuren el sistema y permitan que quienes nos representan sean capaces, preparados y sobre todo con valores altivos de defensa del país y su gente. 

Leonardo Izquierdo Montoya

leonaro.izquierdo.m@gmail.com

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