Ecuador: entre la comodidad de la masa y el grito silenciado de la conciencia

José Ortega y Gasset en su obra La rebelión de las masas, nos alertó sobre un peligro que hoy se respira en cada rincón del Ecuador: el del Hombre-masa, esa figura que renuncia a pensar, a cuestionar, a ejercer su ciudadanía con responsabilidad. No se trata de la gente humilde o sencilla, sino de quienes, pudiendo hacerlo, eligen no ver, no escuchar, no actuar.

Y es que mientras el Gobierno arremete contra la Corte Constitucional, debilitando el último muro de contención frente al autoritarismo; mientras bebés recién nacidos mueren por falta de cánulas de oxígeno -un tubo plástico que cuesta apenas lo que un café-; mientras cientos de enfermos renales críticos no cuentan con tratamiento por falta de pago a las dializadoras; mientras se lanza una nueva consulta popular con intenciones turbias más que transparentes, buena parte de la sociedad guarda silencio… o peor aún, aplaude.

Nos acostumbramos a mirar hacia otro lado, como si la tragedia no fuera con nosotros. Como si perder derechos, ver morir a los más vulnerables o manipular las instituciones fuera parte del “juego político”. Y la verdad es que no lo es. Es complicidad.

Ortega y Gasset lo decía sin rodeos: cuando el Hombre-masa domina, la civilización se hunde. Aquí no solo se tambalea la democracia, se tambalea nuestra humanidad.

¿Hasta cuándo vamos a ser espectadores? ¿Hasta cuándo nos bastará con indignarnos en redes pero no en las calles, ni en las urnas, ni en los espacios donde realmente se decide el destino del país?

La salida está en educar para despertar. En contar con medios de comunicación que informen con honestidad; en alzar la voz. En no aceptar nunca más que el poder se burle del pueblo. Porque si callamos ahora, mañana ya no habrá quién nos escuche ni nos defienda.

Álex Daniel Mora Arciniegas

alexmorarciniegas@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *