Democracia en crisis

La fragilidad de los sistemas democráticos en América Latina y el Caribe históricamente se vincula entre otros factores con la desconfianza de las personas en las instituciones, como un reflejo de las consecuencias de las desigualdades sociales, corrupción, discriminación, pobreza o el estancamiento de la economía.  La interminable crisis de las democracias en ALC se relaciona también con las dificultades de los sistemas políticos y partidistas para canalizar los reclamos y demandas sociales altamente insatisfechas, polarizadas y fragmentadas.

Actualmente y según el informe de Latinobarómetro 2021, el apoyo a la democracia en ALC ha caído a sus niveles más bajos en 25 años, este estudio señala que entre 2010 y 2018 el apoyo a la democracia había caído de 63% a 48% y en 2020 se registra 49% del promedio regional. Uruguay se muestra como el país con altos niveles de apoyo a la democracia ubicándose en un 74% al contrario de Ecuador que reporta una disminución muy significativa entre 2018 y 2020 ubicándose en un 33% el segundo porcentaje más bajo de la región.

En ALC el apoyo a la democracia ha disminuido considerablemente, esto puede deberse al alejamiento de las personas de la política o a la indiferencia de la población en relación con el tipo de régimen que gobierna.  En Ecuador un 10% muestra satisfacción con la democracia y un 23% se consideran como demócratas insatisfechos. Los identificados como NO demócratas en países como Honduras con un 70% y Ecuador con 67% se muestran como las democracias más vulnerables de ALC según el estudio. Estos bajos niveles de apoyo a la democracia, crisis parlamentarias o egoísmo de los grupos de poder se están reflejando con fuerza en las crisis internas que enfrentan algunos países, como actualmente vemos la región se ha convertido en caldo de cultivo para el fortalecimiento y surgimiento de populismos renovados, liderazgos omnímodos, personalismos y autocracias.

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs