Del claustro al enclaustramiento

Hay roles que con el tiempo van mutando por la dinámica propia del cambio de los valores, las instituciones y las tradiciones. Las antiguas funciones que se les otorgaba a las mujeres en el espacio únicamente doméstico han ido girando hacia una necesaria participación de las mujeres en la vida política, en la discusión pública, en los claustros de profesionistas. Hoy, es indispensable que la realidad sea vista, objetivada y pensada desde una matriz diferente a la del hombre. 

Así mismo, las instituciones por las transformaciones políticas a las que se exponen -aveces con cierta ingenuidad, otras con cierta candidez, y en otras, con franca ignorancia-  van generando cambios profundos, que por ser sistemáticos van permeando todo el aparataje que permite su funcionamiento.

La Universidad en general es una de esas instituciones históricas que ha sufrido un cambio de roles. Y sí, aunque a muchos no les quepa en sus inmaculados lenguajes, es un cambio ideológico que muchas veces se escurre del entendimiento.

El neoliberalismo cuando dejó de ser una doctrina económica, y una simple fórmula de aplicación política, devino en un sistema de valores, y desde esa categoría fue ocupando las universidades.

Hoy, las universidades ya no son una voz en la vida pública de las ciudades, ni de la gente. En un giro inverso, ha ido de la participación pública al enclaustramiento privado de sus ideas, sus teorías, sus posturas, y no lo hacen por la sosegada forma de discusión de los temas relevantes, sino también porque se desarrollan con lenguajes, por decir lo menos, inentendibles para la gente.

Pablo Vivanco Ordoñez

pablojvivanco@gmail.com